jueves, 23 de julio de 2015

Señales De Una Pasión Y Rocìo


Se sienten tus pasos.
Caminas. El viento mece tus ojos.
Se siente el movimiento de tu blusa.
Se siente la vida.
El aroma perfumado. Mi sonrisa,
Y la locura.
La ternura, que mordió mis labios.
Se siente la distancia,
Los kilómetros que se anidan,
A la carrera opuesta,
Entre el extremo,
Del cielo, y la tierra fértil.

Serán tus ojos, y el labial...
Que ruborizó, la escena de los labios amantes.
Las batallas de mi Alma,
Te han visto bailar, paso por paso.

El rocío lastimero, que se alza pardo,
Lo supo. Tu mirada inocente;
Y el calor de tu cuerpo,
Han sostenido mis manos, y sabes...
Sabes, que no me iré.

Mujer, la ligereza de la brisa,
Me hiere.
El calor, el silbido de la mies;
Y cada gota de sudor...
Que se evapora, entre mis labios...
Y la conclusión.

El riso caído hasta tu mejilla, elocuente;
Que alimenta mi sensibilidad.
De la manera, en que tu aliento perenne...
Eternizó nuestro beso.
Hizo altar en mi piel, amándome y amándote;
Sin prisa,
Y sin huida.

Tus pies se detienen, y tus manos,
Nos defienden...
Y no nos juzgan. Ni el corazón atrevido;
U absorbente.
Y las nubes calladas; tornan su gris,
Y el azul violáceo,
De la noche entrante. Cubiertas... de caricias;
Y de pensamientos,
Que se derriten, como la cera.
Al disminuir,
El fuego y el humo de la desnudez
En su brillo y en nuestra mudez.


Luis J. Cabrè!


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